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Impacto, ética y regulación: tres cuestiones a considerar sobre el futuro que queremos en torno a la Inteligencia Artificial.

Reflexiones del debate “Smart Cities y ciudadanía digital”, acto inaugural del ciclo de diálogos “Inteligencia Artificial, ética y participación ciudadana”

La Inteligencia Artificial (IA) se ha integrado en nuestro día a día, a veces, incluso, sin darnos cuenta. Desbloquear el teléfono a partir de nuestra cara, utilizar el sistema de recomendaciones de las plataformas digitales de vídeo o música o consultar el estado del tráfico a tiempo real, son algunos de los usos más habituales que hacemos de esta tecnología. Pero; ¿Es la ciudadanía realmente consciente de todo su potencial? ¿Conocemos todos sus riesgos? ¿Cómo podemos asegurar que estas tecnologías respeten los derechos de todos? ¿Debemos exigir una regulación para garantizar que sean más justas y seguras?

Con el objetivo de reflexionar sobre este tipo de cuestiones nació en 2019 el proyecto “Inteligencia Artificial, ética y participación ciudadana”, un ciclo de diálogos ciudadanos organizado por el Centro de Visión por Computador (CVC) y financiado por la Fundación La Caixa dentro de la quinta convocatoria de proyectos de reflexión del Palau Macaya. El pasado miércoles 11 de noviembre se dio el pistoletazo de salida a la segunda edición del ciclo, con el debate inaugural “Smart Cities y Ciudadanía Digital”, moderado por la periodista especializada en tecnologías de la información y la comunicación, Karma Peiró. En el debate, expertos de distintos sectores – academia, administración pública y empresa – expusieron sus perspectivas sobre el estado actual de la Inteligencia Artificial y sobre las cuestiones éticas y necesidades legislativas que giran a su alrededor. El panel estuvo integrado por los siguientes ponentes:

  • Josep Lladós, Director del Centro de Visión por Computador (CVC) y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona
  • Laura Leal-Taixé, Investigadora y profesora en la Universidad Técnica de Múnich
  • Daniel Marco, Director General de Innovación y Economía Digital de la Generalitat de Catalunya
  • Carolina Pinart, Directora Global de Nuevas Tecnologías en Nestlé
  • Albert Sabater, Director del Observatorio de Ética en Inteligencia Artificial de Catalunya

A pesar que el debate se vio afectado por las restricciones a causa de la pandemia de la COVID-19, que imposibilitaron la asistencia de público presencial en la sala de actos del Palau Macaya, el acto contó con más de 300 espectadores que lo siguieron en directo a través de las redes sociales del CVC.

La Inteligencia Artificial, una realidad muy presente en nuestras vidas

El primer bloque del debate arrancó con la reflexión de Karma Peiró sobre cómo la Inteligencia Artificial se encuentra ya muy presente en nuestras vidas, pasando muchas veces desapercibida. No obstante, la periodista quiso profundizar en cómo de implementada está en nuestra sociedad y si realmente está tan avanzada como pensamos.

Según el Dr. Josep Lladós, la IA no ha aparecido de la noche a la mañana, ya que lleva más de 60 años desarrollándose. Sin embargo, señaló que actualmente nos encontramos en una “primavera de la IA”, un momento clave y detonador para su avance. “Han confluido diferentes factores: estamos en la 4ª revolución industrial, el avance computacional es cada vez más potentes y, a nivel científico, han aparecido nuevos paradigmas, como el Deep Learning, que nos han permitido resolver retos que hace 5 años parecían imposibles”, afirmó el director del CVC.

Este acelerado avance ha generado grandes retos de futuro, retos que ya se están empezando a contemplar desde la Administración Pública. “Desde la Generalitat de Catalunya, estamos empezando a avanzar de forma importante en la incorporación de servicios digitales. Con la pandemia, esta situación se ha acelerado en muchos ámbitos”, contó el Director General de Innovación y Economía Digital de la Generalitat de Catalunya, el Sr. Daniel Marco, profundizando en algunos ejemplos, como es el caso de los sistemas de reconocimiento facial para facilitar el acceso en instalaciones, los sistemas de control de presencia y acumulación de personas en espacios, la aplicación Confinapp, que dispone de un chatbot que interactúa con la ciudadanía con temas relacionados con la COVID-19, o el recién creado Observatorio Epidemiológico de Catalunya, que utiliza técnicas de Big Data e Inteligencia Artificial para, entre otras cosas, predecir en qué sitios se pueden producir rebrotes.  

La incorporación de nuevas tecnologías de Inteligencia Artificial en el sector privado también es cada vez más común, sobre todo en las grandes empresas y multinacionales. Tal como afirmó la Dra. Carolina Pinart, Directora de Nuevas Tecnologías en Nestlé: “Las grandes empresas incorporan la IA con tres finalidades: aumentar ingresos, reducir costes y reducir riesgos”. Estas empresas también han experimentado recientemente un incremento en el uso de las nuevas tecnologías para resolver problemas derivados de la pandemia. En el caso de Nestlé, la Dra. Pinart, destacó la incorporación de chatbots en la tienda online, para interactuar de forma más personalizada con los clientes y hacer frente al cierre de las tiendas físicas o, por otro lado, el uso de tecnologías de visión por computador y realidad aumentada para el soporte en la reparación de máquinas especializadas en sus fábricas.

Como podemos ver, la IA ya está implementada en muchos ámbitos, pero ¿está en todos ellos igual de avanzada? Según el Dr. Albert Sabater, director del Observatorio de Ética en Inteligencia Artificial de Catalunya esto no es así y puntualizó que, en algunos ámbitos, puede llegar a ser comprometida: “La IA no está tan avanzada cuando hablamos de modelos de predicción de naturaleza social, como podría ser, por ejemplo, predecir si una persona que ha cometido una infracción es probable que pueda cometer otra. La gran mayoría de estos modelos de predicción son muy frágiles y debemos ser cautos con ellos”. Además, según el Dr. Sabater, el avance de la tecnología no siempre va de la mano del avance de los procesos de validación externa de la misma: “Sabemos cada vez más sobre cómo diseñar mecanismos que nos permitan ser más eficientes, pero sabemos mucho menos sobre cómo validar estos procesos de una forma externa y sobre cómo podemos ser más transparentes. Debemos involucrar a todos los actores – industria, sociedad civil, administración y universidad – y transmitir los unos a los otros y, sobre todo, a la sociedad, que la IA está aquí para quedarse, pero, sobre todo, para hacer lo que nosotros le digamos. La IA es un actor más y está aquí para ayudarnos. Lo que debemos ser conscientes es hasta qué punto nosotros somos capaces de gobernar esta IA”.

Por último, la Dra. Laura Leal-Taixé, nos dio su visión sobre cómo está el ecosistema de la Inteligencia Artificial en otros países, haciendo especial énfasis en Alemania, país en el que lleva más de 8 años viviendo y trabajando como investigadora y profesora, actualmente en la Universidad de Múnich: “en Alemania se está apostando mucho por la IA, sobre todo por parte del sector privado. Hay mucho interés por parte de las empresas, pero no hay suficiente personal especializado. Estas nos piden muchas colaboraciones de investigación porque quieren saber qué es lo que se puede y lo qué no se puede hacer con esta tecnología. Esto pasa principalmente con las empresas medias y pequeñas en Alemania, pero luego encontramos a las grandes empresas, que ya están colaborando en grandes proyectos con los Estados Unidos y que ya tienen la tecnología muy avanzada e implementada”.

Los retos éticos de la Inteligencia Artificial

Una vez conocido el estado actual de la IA, el debate avanzó para reflexionar sobre la esfera ética de esta tecnología y los principales riesgos que puede comportar para la sociedad. Para ello, Karma Peiró recordó como en algunas ocasiones, en los algoritmos se han detectado errores que han llevado a discriminar a ciertos colectivos de la sociedad.

Ante este punto de vista, el Dr. Josep Lladós remarcó que debemos ser conscientes de que somos los humanos los que estamos detrás de la IA y los que decidimos lo que se debe hace con ella: “Los algoritmos están reflejando la sociedad y cuando se producen estos errores es porque se han entrenado con datos ya sesgados de origen. La IA por sí sola no es ética o no ética, sino que esto se adquiere con la finalidad con la que se programa. En el caso del CVC, por ejemplo, seguimos unas pautas de ética profesional y esto lo trasladamos a las empresas con las que trabajamos”.

La aplicación de un código ético es algo que también se debería tener en cuenta desde la empresa. La Dra. Carolina Pinart explicó como desde Nestlé, estos principios éticos se tienen en cuenta en todos los procesos de producción de la empresa: “Nosotros somos responsables de todo lo que producimos, ya sea un producto físico o un modelo de IA. En todo momento seguimos nuestros valores éticos y esto lo tenemos muy en cuenta cuando aplicamos IA. Hay modelos de IA de aprendizaje profundo que darían muy buenos resultados pero que finalmente no realizamos porque no podríamos ser del todo transparentes”.

Por su parte, el Sr. Daniel Marco manifestó como la perspectiva ética en la Inteligencia Artificial también se está considerando por parte del gobierno catalán, resaltando el gran peso que tiene esta esfera en la recién creada Estrategia Catalana de la Inteligencia Artificial o con la creación del Observatorio de Ética en Inteligencia Artificial de Catalunya. Por otro lado, Daniel Marco también remarcó que la ciudadanía todavía no es muy consciente de las consecuencias que puede tener la IA: “parece que los problemas y los derechos de las personas en el mundo digital no tienen la misma trascendencia que en el mundo real. En este sentido, la Generalitat impulsó la Carta catalana para los derechos y las responsabilidades digitales, pensando en poner en valor esta reflexión. Uno de los ámbitos de esta carta son los algoritmos de la IA y cómo hemos de mitigar sus riesgos. Necesitamos que estas tecnologías sean auditables, transparentes, se reduzcan los sesgos y se entiendan por el conjunto de la sociedad”.

Esta perspectiva se complementa con la del Dr. Albert Sabater, que añadió: “Debemos partir de la base que la gente no conoce los principios básicos de la IA. Estamos situados en un debate social que amplifica lo que se ha hecho mal. Existe un cierto temor a todo aquello que se relaciona con la IA y esto no debe ser así. Nosotros debemos ser capaces de cuantificar hasta qué punto hay una serie de principios éticos que se pueden adoptar y cómo podemos trasladar a la sociedad que hay sistemas de IA que son claramente fiables”. Además, el director del Observatorio de Ética en IA añadió: “El tema de los principios éticos en IA debe partir de la base de si debemos o no debemos utilizar IA. Esto de la “primavera de la IA” está llevando a algunas empresas a utilizar IA cuando no tendrían por qué utilizarla y hay muchísimos casos, sobretodo de naturaleza social, en las que deberíamos ser más cautos. Los principios éticos de la IA son muchos y muy variados y los que hay aquí, por ejemplo, no son los mismos que en la China. Estandarizar estos principios no es una tarea fácil”.

Por último, la Dra. Laura Leal, profundizó en las dos cuestiones que considera más problemáticas en desarrollo de la Inteligencia Artificial: los sesgos y las métricas. En cuanto a los sesgos, explicó que, a parte de los datos ya sesgados de origen que se utilizan para entrenar a los algoritmos, la poca diversidad en los equipos de trabajo agrava todavía más este hecho: “En nuestros laboratorios tenemos poca diversidad, hay una mayoría de hombres blancos que desarrollan las tecnologías y esto lleva a sesgos”. En cuanto al segundo problema, la investigadora comenta: “otro problema son las métricas que utilizamos para medir si nuestros algoritmos funcionan bien. Estas solo miden la media y los extremos no cuentan. Al medir de esta forma hacemos que el algoritmo sea aún más sesgado ya que funcionará con aquellos datos que tenemos en mayor cantidad. Esto se ve reflejado cuando la tecnología llega a la sociedad, ya que genera discriminación”.

Ley de la Inteligencia Artificial: necesaria y urgente

En cuanto a la necesidad de impulsar una ley para regular la Inteligencia Artificial, los cinco ponentes responden de forma unánime: es totalmente necesaria y muy urgente.

Por su parte, el Dr. Josep Lladós opinó que esta ley debe ir más allá de la Inteligencia Artificial: “Yo no hablaría de una ley de la IA únicamente, sino de una ley más genérica de tecnología. Ya existen legislaciones en algunos ámbitos, pero quizás esta componente ética no está del todo implementada en dichas leyes”. Opinión que se complementa con las declaraciones de la Dra. Laura Leal: “Toda tecnología puede utilizarse de modo incorrecto por lo que necesitamos leyes para prevenir esto. Tenemos que entender cómo funciona la tecnología y regular dónde y cuándo se debe utilizar para el beneficio común”.

Tanto Daniel Marco como el Dr. Albert Sabater coincidieron en el hecho de que esta ley debería ser, como mínimo, de ámbito europeo. Daniel Marco insiste en que la regulación se debe pensar en un doble prisma: “debe proteger los derechos de los ciudadanos y la seguridad, pero también debe fomentar la innovación”. A lo que Albert Sabater remarcó la importancia de que esta ley haga énfasis en los datos que se subministran para entrenar a los algoritmos y que contemple los llamados casos de “Inteligencia Artificial fraudulenta”: “Estamos delante de muchas organizaciones y empresas que están hablando de IA cuando en realidad no lo es, es un proceso de digitalización simplemente o una tecnología tan avanzada que puede confundirse con IA. La IA fraudulenta tiene consecuencias, sobre todo en aquello que es muy difícil de predecir, acaba teniendo sesgos y estos sesgos también provienen del subministro”.

Finalmente, en cuanto al papel de las empresas dentro de la ley de la Inteligencia Artificial, la Dra. Carolina Pinart puso de manifiesto la necesidad de garantizar que todas las empresas cumplan con la normativa, incluso en aquellos sitios en los que no exista normativa o sea más laxa: “no solo hay que proteger con leyes en los sitios donde sabemos que habrá leyes, sino que se debe incluir a las empresas en el debate social para que estas cumplan unos estándares de calidad en los sitios donde no habrá estas leyes a corto o medio plazo”.

La ciudadanía en el centro del debate sobre el futuro de la Inteligencia Artificial

Durante el debate, los ponentes reiteraron en varias ocasiones la importancia de explicar a la ciudadanía qué es la Inteligencia Artificial para poder desarrollar una sociedad adaptada y preparada a los desafíos venideros de la transformación digital. “La IA debe ser plural, y debe ser entienda por el conjunto de la sociedad. Dentro de la Estrategia de Inteligencia Artificial de Catalunya, una parte fundamental es la formación de la ciudadanía. Desde la Generalitat de Catalunya vamos a poner en marcha programas para formar a profesionales, pero también para entender, como usuarios, cómo funciona la IA”, explicó Dani Marco.

El ciclo de diálogos “Inteligencia Artificial, ética y participación ciudadana”, busca precisamente colocar al ciudadano en el medio del debate sobre el futuro de la IA, dando una visión ajustada de la realidad de la tecnología, de cara a reflexionar de forma conjunta sobre cómo queremos que la tecnología avance al mismo rumbo que nuestros valores y derechos democráticos. Si quieres participar en las próximas sesiones, puedes consultar el calendario de actividades en la página web del proyecto: http://iabcn.cvc.uab.es/

Nuria Martínez

The author Nuria Martínez